Sublimidad y Trascendencia


Sublimidad y Trascendencia


Hoy voy a contar la historia de una mujer Costarricense que tuve la fortuna de conocer hace más de 30 años.
Esta mujer nacio en 1923 en, la menor de nueve hijos del matrimonio de Don Gabino Pérez León y de la gran señora Herminia Castro Méndez. Vivían en El Rosario de Naranjo, lugar que era más conocido como El Ollo. Dedicados a la agricultura, sembraban café, caña, yuca y todas las verduras que se consumían, tenían caballos, algunas vacas que producían su leche y una máquina para elaborar el almidón. Por ser la menor, en el momento en que los hermanos mayores se habían casado y marchado ella se convirtió en la mano derecha de Don Gabino  en aquella finca. Allí se desempeñaba  haciendo todas las tareas de administración, ordeñando las vacas, sembrando y cogiendo el café, produciendo el almidón y pagando los peones

Ella se casó en Mayo de 1948, el año de la Revolución donde se marcaron cosas muy importantes como el nacimiento de la Segunda República, la lucha por la libertad y pureza del sufragio. Tuvo 3 hijas, crío 3 nietos, 2 bisnietas. En su casa las puertas siempre se encontraban abiertas, siempre había una olla puesta de arroz o frijoles, nadie los preparaba mejor que ella. A pesar de que no abundaba el dinero, nunca faltaba nada. Si alguien tenía una incertidumbre, un problema los mejores consejos los daba ella, quien dirigió a la familia con una mano matriarcal y que tantas enseñanzas heredó. Siguió guiando a sus nietos y bisnietos, fue con amarga tristeza que enterró a su nieto predilecto quien murió en un trágico accidente en Abangares, lo extrañó hasta el último momento de su vida, pero sobrellevó una a una las pérdidas, la última de ellas al enviudar, cuando su esposo murió súbitamente en el hospital de Grecia de un padecimiento cardiaco.

De carácter fuerte, con claridad y disciplina que inculcaba todos los días de su vida. Sus frases y consignas siempre fueron: “ cero mediocridad”, “los estudios son primero”, “ cero mentiras”, “ hay que avanzar en la vida de frente sin dobleces”. Una templanza de carácter que en los últimos cinco años de su vida se hizo aún más palpable.

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Les presento a mi Abuela, mejor conocida como “Tita”

Un día Tita Angélica se presentó con fatiga y pérdida de peso, lo que llevó a una serie de exámenes, incluyendo un aspirado de médula ósea (muestra de la parte líquida y esponjosa del hueso en donde se fabrican las células de la sangre), el examen reveló un padecimiento que se llama Mieloma Múltiple (una neoplasia o  “tumor” de las células plasmáticas). Una enfermedad de la cual yo imagino ella tenía poco conocimiento, pero eso no importa, nunca se quejó, nunca se le vio asustada.

Durante cinco años acudió a citas dos veces al mes al hospital México. Cada sesión de citas implicaba múltiples exámenes de sangre- soportar al técnico que toma la muestra de sangre y rezar para que sea el que tiene buen pulso en vez del que punza 3, 4 o 6 veces - esperar largas horas para ver al doctor en esos asientos despachadores de la sala de espera del hospital México - no aptos para nuestros adultos mayores- y en los últimos años recibir periódicamente transfusiones de sangre proceso que podría tomar fácilmente, todo un día.  

   
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Esta es una página de su diario

Luego vinieron los efectos secundarios de la quimioterapia, los calambres en las piernas, la neuropatía en fin… Tantísima carga y no obstante sobrellevo este padecimiento  con entereza, valentía y sigilosamente, con tal reserva que nadie - salvo algunos pocos- conoció que Tita estaba enferma. Ella nunca dejó que su sufrimiento definiera su proceder.

La historia que les cuento es el paradigma de lo que llamamos envejecimiento exitoso. Existen varias características físicas, sociales, espirituales, emocionales que le permitieron a mi Tita adaptarse a las limitaciones y tener una vida llena de propósito hasta el último soplo.  

Cuando uno tiene 20, 30, 40 años y tiene salud, tenemos un concepto de perennidad, y no hay razón para pensar en el otoño ni de inquietarse por el porvenir.  Por ser especialista en geriatría y cuidados paliativos, llevo la memoria de mis dos abuelas  muy fija, y me encuentro día a día reflexionado sobre el significado de la vida, la vejez, la muerte y la trascendencia.  

Les listo a continuación las cualidades que he observado en mi abuela y en muchos de mis pacientes geriátricos y que considero están asociadas con envejecer exitosamente:

  1. Evitar el aislamiento social: mantener un contacto frecuente con nietos, familiares, amigos, vecinos, iglesia.

  1. Compromiso de mantenerse activo, física y mentalmente: leer, caminar, escribir, hacer crucigramas, realizar trabajo de voluntarios, participación en grupos de adultos mayores, clubes sociales, aprender nuevas cosas, utilice la tecnología.

  1. No ser mezquino. Dar, dar y dar, manos que dan nunca se encuentran vacías.

  1. Mantener una cruzada para agregarle vida a sus años. Vivir con vitalidad y mantener el sentido del humor.

  1. Quejarse poco.

  1. Amar, amar hasta el cansancio, abrir el corazón al mundo.

  1. No ser vano, ni ser superfluo.

  1. Mantener un propósito, un sentido, un significado de nuestra vida. Recomiendo leer Viktorr Frankl (1)(2)


    (2)Para los que prefieren un video mas  conciso esta es una entrevista de Dr. Frankl cortesia de la universidad de Viena con subtítulos en español https://www.youtube.com/watch?v=CGOa77E9ZtE




El árbol Bonsais, es producto de una técnica de cultivo japonesa milenaria. A medida que envejecen, se vuelven más exquisitos, más potentes y más dinámicos.

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