El otoño y otros días fríos…
El otoño
y otros días fríos…
Durante la última guardia en la unidad de cuidados paliativos,
tuve el privilegio de atender a un señor en sus sesentas originario de las
Guayanas. El tenía una condición terminal
y se encontraba esencialmente en coma. Me dispuse a hacer lo rutinario para
ajustar sus medicamentos y cerciorar que todo sus síntomas estuvieran bajo control,
hable con su esposa ese primer día y le ofrecí una orientación alrededor de la
unidad, la cual ella rehusó, ya que quería permanecer al lado de su esposo.
Con el paso de los días, cada vez que entraba a aquel frío cuarto con vista al Central Park, me encontraba con la misma escena, el paciente
disminuido, y su solidaria esposa a su izquierda a veces sosteniendo su mano, a
veces solo mirándolo, pero siempre ahí. Conforme pasaban los días y se hacía inminente
la hora de la despedida corrían más lágrimas por sus mejillas, pero siempre con
una fortaleza de carácter.
Durante esos días, pasé mucho tiempo escuchando a esta
dama, la mayor parte de lo que hacemos los doctores que atendemos pacientes
terminales es escuchar. Mucho me conto, me habló de sus cinco hijos, de la
muerte de uno de ellos hace tan solo un año, en donde fallecieron también su
nuera, y dos de los nietos que ella crió. Me contaba “Yo puedo entender esto; morir
cuando uno es viejo, después de haber vivido, pero ellos eran angelitos, nunca podre
entender eso”. Me conto sobre la muerte de su madre, me explicó que su Madre sabía
que iba a morir, y le dijo “quédate a mi lado hasta que esto acabe”.Compartió conmigo como esa había sido una muerte rápida y ligera, muy contraria a la de su esposo
la cual fue alargada.
Seis días y cinco noches completas, sin separarse del lado de
su esposo. Al final de mi turno aquel Domingo, la encontré en el lobby del
hospital, me abrazó y me dio un beso en el cachete y me dijo; “Muchas gracias, he
pasado los últimos dos años al cuidado de mi esposo. Hice todo lo que estuvo a mi
alcance, lo traje al mejor hospital y estoy en paz”. Le pregunté que iba a
hacer después del funeral y si había algo en que yo podía ayudarla- me dijo “no
doctora, me voy a unas largas vacaciones, a pasar un tiempo con mi hermana-en
las Guayanas”.
Esta no es una historia aislada, he visto innumerables casos
de esposas, madres e hijas que pasan largas horas junto a sus seres queridos, acompañándolos
a visitas médicas, ayudando a sus familiares a sobrellevar esos tiempos de otoño,
esos días fríos... las estadísticas no mienten, en Estados Unidos 59-75% de
cuidadores primarios son mujeres. ¿En donde esta la equidad de género a la hora
de cuidar de nuestros padres y de nuestros hijos con necesidades especiales?
Este rol pone una sobrecarga emocional, física y económica sobre
los hombros de las mujeres. Las cuales corren riesgo de padecer lo que se
conoce con el nombre de Síndrome del Cuidador, el cual es un trastorno que se
presenta en personas que desempeñan el rol de cuidador principal de una persona
dependiente. Y se caracteriza por el agotamiento físico y psíquico. Los
cuidadores principales tienen más incidencia de depresión y riesgo de morir prematuramente
por el estrés prolongado.
¿Cuál es la ruta a seguir? Numero 1, considerar que como
cuidador primario, usted no esta sola. Número
2, nosotras debemos instar a que se establezcan grupos de apoyo, solicitar que
los servicios de salud proporcionen sesiones de apoyo, clases, y la opción de “respiro
de cuidado” o “respite care” en donde el sistema de salud envía a una persona a relevar
por algunas horas, de modo que el cuidador pueda reponerse del sobreesfuerzo. Número
3, los jefes y las empresas tanto públicas como privadas deben comprometerse y
crear programas creativos para respaldar a las mujeres, o cuando menos brindar flexibilidad
para que las mujeres continúen su rol multifacético de empresarias, profesionales, madres,
esposas, hijas y cuidadoras primarias.
El rol de la
mujer siempre ha sido y será aún más fundamental en los años venideros, con el
reto del envejecimiento poblacional (1)
(1)
De
acuerdo a la organización mundial de la salud entre el 2000 y 2050, la
población mundial mayor de 60 años se triplicará y pasará de 600 millones a
2000 millones. http://www.who.int/features/factfiles/ageing/es/
Recomiendo leer este articulo del Washigton Post: “Daughters assume caregiving role more often
than sons” http://wapo.st/1vossYh



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